Chacarita celebra los 50 años del campeonato de 1969

El arquero Eliseo Petrocelli y el delantero Ángel Marcos, recuerdan el campeonato de 1969, el mayor logro deportivo de Chacarita Juniors

Hoy se cumple medio siglo del día más feliz en la historia del Funebrero; cuando se consagró campeón por primera y única vez en la Primera División del fútbol argentino. 

El plantel que hace 50 años le dio el logro más importante a Chacarita Jrs

Eliseo Petrocelli, el arquero de ese gran equipo campeón de Chaca, rememora esa hazaña, el 4 a 1 a River en la final del Metropolitano 1969, a medio siglo de su gestación

– ¿Cómo se vive esto a 50 años?

– Nos están haciendo más notas ahora que cuando salimos campeones. Claro que no había tanto periodismo. Esto para nosotros es un mimo. Hasta hicieron una película. La gente nos ovaciona. En nuestra época no se ganaba mucha plata y hay jugadores que están enfermos y los clubes mucho no se ocupan.

– ¿Pensaba que iba a ser el único título?

– Qué se yo… No. Uno siempre piensa para mejor. Ojalá se vuelva a repetir un logro como ese.

– ¿Cómo se armó todo?

– Nosotros jugamos como lo veníamos haciendo desde el año anterior con Argentino Geronazzo como entrenador. Muchos veníamos jugando juntos desde la Tercera del 66, Bargas, Frassoldatti, Neumann, yo, en donde estuvimos cerca de ser campeones. No lo fuimos porque nos subieron a cinco jugadores sobre el final. Se sumaron Puntorero, Pérez y Orife. Arrancamos bien, eliminamos a Racing, que venía de ser campeón del mundo, de la Copa Argentina. En la primera fecha le ganamos a ese Platense de Miranda, Muggione, Bulla, Subiat y Valdez. Y después nos comemos siete con Lanús, todavía no sé lo que pasó, nos dieron un baile. era ese equipo de los albañiles… pero al domingo siguiente le hicimos cinco a Colón.

– Si bien Estudiantes y Vélez fueron los primeros equipos chicos en salir campeones, lo de ustedes trascendió más…

– Pasa que le ganamos a Racing campeón del mundo, a River y a Boca. Aparte, no es fácil hacerle cuatro goles a River, en una final. Pasa que jugamos distinto al Estudiantes campeón del año anterior,, con otro estilo y fue un boom. Nuestra fortaleza fue el mediocampo, teníamos casi siempre la pelota…

– ¿Y cuándo pensaron que se les podía dar?

– Cuando le ganamos a Boca como visitante.

Eliseo Petrocelli

– ¿Llegaron con menos presiones que River a esa final?

– Puede ser, pero nosotros pasamos un partido complicadísimo contra Racing, en la semifinal, que tenía la base del equipo que había sido campeón del mundo dos años atrás, con el agregado de Machado da Silva. Lo ganamos sobre el final.

– ¿Los sorprendió que hayan venido de Francia a comprar jugadores como los casos de Marcos y Bargas?

– Fueron jugadores que si hoy Chacarita los vendiera podría hacer cinco estadios. No era común en ese momento hablar de dólar.

– ¿Por qué cree que la realidad del club es esta?

– Porque tendría que tener tres o cuatro veces más de socios que los que tiene. Es una institución que tiene una cantidad de gente impresionante, pero a veces se le dificulta mantenerse porque no tiene los ingresos que debería sobre todo no estando en primera.

“Eramos distintos, fue un boom”

Ángel Marcos, capitán y artillero de aquel formidable equipo, vino de Francia especialmente. “Chacarita me vino a buscar cuando estaba en coma”, recuerda con interminable gratitud.

“Hay chicos que me dicen que los padres le pusieron Marcos por mi”. Se le piantan algunas palabras en francés a Angel Marcos, el capitán de aquel equipo. Francia es su lugar en el mundo desde hace 48 años pero, para estas citas, siempre canta el presente.

– ¿Cuáles son las sensaciones después de tanto tiempo?

– Yo vivo lejos y es siempre una satisfacción cada vez que llego. Esto es algo muy especial, fue algo que no se puede olvidar. Es extraordinaria la fidelidad de la gente. Que guarden tanta pasión por un club que siempre tiene tantos problemas, guardan una devoción. Este reconocimiento es algo muy importante. El hincha tiene una relación distinta con el club que el resto de los equipos. Esto es realmente increíble y pienso que es un poco diferente a otros equipos.

Ángel Marcos

– Lo de ustedes fue una sensación ¿verdad?

– Sí, sobre todo por las dificultades que siempre hubo en el club, aunque haya tenido muy buenos jugadores en su historia como Isaac López, Mario Rodríguez, Campana, Busico.

– Usted no se inició en el club, pero tiene una gran identificación…

– Así es, me hablaron en un momento para que la cancha llevara mi nombre y les dije que no, que Isaac López dejó su vida en el club. Pero yo tengo un gran afecto. Yo estuve en coma ocho días y la gente de Ferro, que era mi club, ni se acercó. Y Chacarita me trajo igual, eso fue algo muy importante.

– ¿Ustedes confiaban en que podía darse?

– El año anterior ya jugábamos bien, nadie había reparado en nosotros. Había jugadores con muy buena técnica. Teníamos convicción, aunque ninguno imaginó que íbamos a pelear. En el segundo partido nos comimos siete con Lanús, pero nos encauzamos enseguida. En el entrenamiento siguiente Pizarro no nos dijo nada porque se dio cuenta que estábamos armados, no quiso imponer nada.

– ¿Cuándo sintieron que podían ser campeones?

– Cuando le ganamos a Boca. Ahí ya se dieron cuenta que no éramos una sorpresa. Ahí pensamos que podíamos llegar a las finales. Y eso que había hinchas que nos puteaban, nos rompían los coches. No era fácil. Por suerte los dirigentes nos apoyaban.

Yo vivo lejos y es siempre una satisfacción cada vez que llego. Esto es algo muy especial, fue algo que no se puede olvidar. Es extraordinaria la fidelidad de la gente. Que guarden tanta pasión por un club que siempre tiene tantos problemas, guardan una devoción. Este reconocimiento es algo muy importante. El hincha tiene una relación distinta con el club que el resto de los equipos. Esto es realmente increíble y pienso que es un poco diferente a otros equipos.

– Lo de ustedes fue una sensación ¿verdad?

– Sí, sobre todo por las dificultades que siempre hubo en el club, aunque haya tenido muy buenos jugadores en su historia como Isaac López, Mario Rodríguez, Campana, Busico.

– Usted no se inició en el club, pero tiene una gran identificación…

– Así es, me hablaron en un momento para que la cancha llevara mi nombre y les dije que no, que Isaac López dejó su vida en el club. Pero yo tengo un gran afecto. Yo estuve en coma ocho días y la gente de Ferro, que era mi club, ni se acercó. Y Chacarita me trajo igual, eso fue algo muy importante.

– ¿Ustedes confiaban en que podía darse?

– El año anterior ya jugábamos bien, nadie había reparado en nosotros. Había jugadores con muy buena técnica. Teníamos convicción, aunque ninguno imaginó que íbamos a pelear. En el segundo partido nos comimos siete con Lanús, pero nos encauzamos enseguida. En el entrenamiento siguiente Pizarro no nos dijo nada porque se dio cuenta que estábamos armados, no quiso imponer nada.

– ¿Cuándo sintieron que podían ser campeones?

– Cuando le ganamos a Boca. Ahí ya se dieron cuenta que no éramos una sorpresa. Ahí pensamos que podíamos llegar a las finales. Y eso que había hinchas que nos puteaban, nos rompían los coches. No era fácil. Por suerte los dirigentes nos apoyaban.

Cambios de técnico

Era una época en la que prevalecían los clubes ‘grandes’, cuyas economías marcaban una brecha casi abismal respecto de los equipos más pequeños. Tanto, que Chacarita debió desprenderse del entrenador que había armado la base del equipo, Argentino Geronazzo, ya que no podía pagar el aumento de salario que pretendía. Asumió Federico Pizarro y mantuvo una formación que se recitó de memoria. Pero se fue antes de las finales, reemplazado por Juan Manuel Guerra en forma interina y luego Victor Rodriguez en la consagración.

Chacarita no tenía grandes figuras, pero estaba bien estructurado, con una defensa sólida, un mediocampo que combinaba despliegue, buen trato de pelota y una delantera potente y efectiva.

Así, con la seguridad de Petrocelli en el arco, la jerarquía de los zagueros Pérez y Bargas, que marcaba a todos las corridas de Frassoldati por el lateral izquierdo, el despliegue de Recúpero y Poncio, el talento del “Manija” Puntorero, la habilidad de Marcos y los goles de Orife y Neumann, fue mutando del objetivo inicial hacia una meta más ambiciosa: clasificarse para el torneo Nacional, al que accedían los que quedaban entre tercer y el sexto puesto.

La semifinal se disputó en la Bombonera. El reglamento estipulaba que, en caso de empate, avanzaría aquel equipo que hubiere llegado mejor clasificado, es decir, Racing. A tres minutos del epílogo, Marcos envió un centro al primer palo, Recúpero anticipó a todos con una “palomita” y estableció el 1-0 definitivo. En la otra llave, River había eliminado a Boca y presentía que al fin podría terminar con una sequía de 12 años. Pero la realidad fue otra y para Chaca fue tan increíble, como la llegada del hombre a la luna.