Activistas de Greenpeace escalaron esta mañana la estatua de 23 metros de la Plaza del Congreso, construida en alegoría a la República, y le colocaron una máscara de oxígeno para cuestionar la calidad del aire en la ciudad de Buenos Aires y reclamar al gobierno porteño más estaciones para medir la polución.

Según la organización ambientalista internacional, la contaminación del aire en la Ciudad supera los valores establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Cuestionamos la calidad del aire en la Ciudad. Sólo hay tres medidores de contaminación y no miden todos los contaminantes dañinos para la salud, como el dióxido de nitrógeno y las partículas nas que salen de los caños de escape de los colectivos a gasoil, que generan los más altos niveles de polución”, dijo a Télam el coordinador de la campaña de aire de Greenpeace, Ingo Boltz.