“Salvator Mundi” se convirtió en el cuadro más caro de la historia.

La casa Christie’s subastó este miércoles por US$450,3 millones una obra de cinco siglos de antigüedad atribuida a Leonardo da Vinci.

La pintura era la única del maestro italiano en manos privadas y una de las pocas que aún se conservan.

Estaba en poder de un multimillonario ruso, que la compró en 2013 por US$127,5 millones.

La subasta celebrada en Nueva York, que fue precedida por una fuerte campaña de publicidad, duró 19 minutos, un tiempo considerado largo en la actualidad para este tipo de compras.

Se desconoce aún el nombre de la persona o institución que adquirió la obra.

Antes de esta venta, el más alto precio pagado por una obra de arte pertenecía a Picasso y a un cuadro de su serie Mujeres de Alger, por el que se pagaron US$179,4 millones también en Christie’s en mayo de 2015.

Salvator Mundi, antes y después de su restauración

Larga historia

La pintura de da Vinci que muestra a Cristo con una mano en señal de bendición y la otra sosteniendo una esfera de cristal, se vendió en 1958 una subasta en Londres por US$60, ya que por entonces se consideraba obra de uno de sus discípulos.

En 2005, tras varios trabajos de restauración, fue “redescubierta” y generó gran interés público por considerarse un “Leonardo perdido”.

Luego, en 2011, varios análisis con técnicas de última generación también sugirieron que podría tratarse de un obra del genio florentino.

Sin embargo, los especialistas no se pusieron de acuerdo sobre la autoría del cuadro y, según el corresponsal de arte de la BBC, Vincent Dowd, la atribución a Leonardo no es universalmente aceptada.

Un crítico incluso describió la superficie de la pintura como “inerte, barnizada, espeluznante, fregada y repintada tantas veces que parece simultáneamente nueva y vieja”.

Pero Christie’s insiste en que la pintura es auténtica y la calificó como “el mayor redescubrimiento artístico del siglo XX”.

Según la atribución, el cuadro habría sido pintado por Leonardo alrededor de 1505, unos 14 años antes de su muerte en 1519.

También se cree que perteneció a la colección del rey Carlos I de Inglaterra en el siglo XVI.