La puna es un territorio áspero.

Sus paisajes son geografías de belleza extrema, con cerros de tonos ocres, rojos y amarillos en forma de conos, pirámides o triángulos cincelados por el ímpetu de la naturaleza. Cerros cargados de minerales, volcanes dormidos y sagrados como el LLullaillaco, donde se hallaron las momias de tres niños incas, a más de 6.000 m de altura. Cerros que constituyen algunas de las montañas más altas de la Cordillera de los Andes y que cambian de color por efecto del sol, que también se siente extremo. Parajes como San Antonio de los Cobres, el pueblo más grande de la puna salteña, o Tolar Grande, que es el corazón mismo del desierto. Caseríos catamarqueños como Laguna Brava, donde se realiza una ancestral esquila de vicuñas; o Casabindo, en medio de la puna jujeña, donde se lleva a cabo el Toreo de la vincha.

Sitios lejanos, a veces de difícil acceso, que vale la pena descubrir.

Casabindo, la Catedral

A 150 km de la Quebrada de Humahuaca, se halla este pueblo jujeño, un paraje indómito por donde pasaba el Camino del Inca rumbo a Chile. Los españoles no llegaron a afincarse por lo adversidad climática, pero dejaron una iglesia conocida como la “Catedral de la Puna”, con pinturas de la escuela cusqueña. Además, cada 15 de agosto, se vive una fiesta única: toreros insólitos, bandas de sikuris, devotos y forasteros participan del Toreo de la Vincha, ancestral e incruenta corrida de toros en honor a la Virgen de la Asunción. www.turismo.jujuy.gov.ar

Tolar grande, otro planeta

Este pueblo está enclavado en una sucesión de paisajes que parecen de otro mundo, y ya se avizoran en la ruta, al pasar las famosas Siete Curvas, un mirador con vista panorámica a cerros y geoformas cónicas, triangulares y piramidales. Ya en los alrededores de Tolar, se encuentran el imponente Cono de Arita, una pirámide perfecta ubicada en medio del salar de Arizar, que es un sitio sagrado inca. También puede visitarse el Arenal y la Cueva del Oso, una serie de dunas y geoformas con las mejores panorámicas de la Cordillera de los Andes.

También se puede visitar la Laguna Santa María -al pie del volcán Incahuasi-; ascender el volcán Socompa, escalar el mítico cerro LLullaillaco, y conocer los Ojos del Salar, una serie de lagunas de origen de agua dulce, que por el contacto con la sal, se convierte en agua mas salada que la del mar.

Viaje a las nubes

San Antonio de los Cobres es el pueblo más grande de la región, a 217 km de Salta. Se hizo conocido porque allí finaliza el Tren a Las Nubes. Aquí hay una hostería y una feria de artesanías ubicada en la Estación del Tren. También hay pobladores con proyectos de turismo comunitario, como caminatas con llamas por la puna. Como el tren no sale todos los días, la empresa concesionaria ofrece el camino alternativo, en camionetas: se detienen en el paraje El Alfarcito para un desayuno campestre y luego continúan por la Quebrada de las Cuevas hasta San Antonio, donde se embarcan en el Tren a las Nubes. www.turismosalta.gov.ar

Laguna Blanca, tierra de vicuñas

En el interior profundo de Catamarca, a 3200 msnm, se encuentra esta Reserva de Biosfera creada en 1979 para proteger a la vicuña, un camélido silvestre que estuvo en peligro de extinción. Actualmente, unos 70 mil ejemplares viven en esta reserva de 770.000 hectáreas. En los márgenes de la Laguna Blanca, se levanta un caserío de adobe de igual nombre, habitado por 500 personas, donde la vicuña se ha transformado en un recurso sustentable. Esto ocurre desde 2003, cuando comenzó a celebrarse el Chaku, una práctica ancestral que consiste en el encierro, captura, esquila y liberación de estos animales usando técnicas precolombinas.