El 70 por ciento de los juicios por jurados en la Provincia terminó con condenas, los números trascienden en medio del debate por las modificaciones al sistema

El 71 por ciento de los juicios por jurados que se realizaron en los tribunales de la provincia de Buenos Aires desde la implementación del sistema, hace unos tres años y medio, terminaron con fallos condenatorios, un porcentaje que no difiere de los números de los juicios ordinarios.

Son cifras oficiales difundidas por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia en medio de un debate por fallos polémicos, como el que absolvió al carnicero que persiguió, atropelló con su camioneta y mató a un ladrón.

Y también por el proyecto impulsado por el gobierno de María Eugenia Vidal para modificar los juicios por jurados que ya generó rechazos y críticas por parte de especialistas y defensores del sistema.

Desde aquel primer juicio en marzo de 2015, cuando un jurado de 12 ciudadanos absolvió a un joven acusado de matar a otro en una riña, en la Justicia bonaerense se realizaron 238 procesos de este tipo.

La progresión fue en aumento. Aquel primer año hubo 38, en 2016, 59; en 2017 saltó a los 77 y en los primeros nueve meses de 2018 hubo 64.

En el análisis por los veredictos, sobre un total de 238 juicios hubo 136 en los que se declaró culpable al acusado; 70 en los que fue absuelto, 35 con fallos mixtos (condenando por algunos cargos y absolviendo en otros) y otros casos en los que se desistió o se suspendió el proceso.

Con esos números, el 71 por ciento de los juicios terminó con condenas. Entre las absoluciones más resonantes estuvo la de Daniel Oyarzún, el carnicero que quedó en libertad por decisión de un jurado popular después de matar a un motochorro hace dos años en Zárate.

El caso, ocurrido a mediados del mes pasado, abrió un debate sobre el sistema. En la vereda opuesta, en los registros de estos tres años y medio de vida hubo fallos condenatorios de enorme impacto público, como el de Fernando Farré, condenado a cadena perpetua por haber matado a su ex mujer, Claudia Shaefer, de 66 puñaladas en su casa de un country Martindale de Pilar.

Debaten reformas

En medio del debate que generó el fallo del caso Oyarzún, en la Legislatura se debate un proyecto impulsado por el Ejecutivo que propone establecer una serie de modificaciones al proceso de juicios por jurados y que generaron una fuerte reacción de organismos y asociaciones defensoras del sistema. Los cambios fueron incluidos en la reforma del Código de Procedimiento de la Provincia.

De las modificaciones propuestas para el juicio por jurados, la que más críticas disparó fue la que establece que esta modalidad de juzgamiento dejará de ser la regla y pasará a ser la excepción.

La legislación vigente estipula que el sistema de jurados es obligatorio para el juzgamiento de crímenes y que los propios imputados son los que, eventualmente, deben renunciar a ese derecho.

De sancionarse la reforma se invertirá la carga, es decir, los imputados deberán ser quienes pidan ser juzgados con jurados, lo que ya genera críticas y advertencias sobre las consecuencias.

Además, crea una instancia de revisión de los fallos en Casación para las víctimas y los particulares damnificados en casos de veredicto absolutorio, con la idea de darle más herramientas.

“Hoy, el imputado puede recurrir el fallo y la víctima no”, explicaron desde el Ejecutivo.

El proyecto impulsado por Cambiemos también elimina la unanimidad para las condenas perpetuas (se requerirán 10 sobre 12 votos).

En este punto, la reforma propuesta desde el ministerio de Justicia provincial tiene el sentido de evitar que, en la dinámica de los juicios, el voto de un jurado que puede haber sido corrompido obstruya la posibilidad de lograr una condena a perpetua. “Diez votos sobre doce sigue siendo una mayoría calificada”, aseguran en el gobierno provincial.