Este año el CUSAM, el centro universitario creado por la UNSAM  en el interior de la Unidad Penal N°48 de José L. Suárez cumple 10 años y por este motivo el Concejo Deliberante de San Martí lo declaró de Interés Legislativo.

Los legisladores de los diferentes bloques visitaron el espacio educativo y compartieron una jornada de diálogo y construcción política junto con estudiantes, profesores, representantes del Centro de Estudiantes, miembros del equipo de gestión y autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense.

“Agradecemos este reconocimiento que para nosotros tiene un valor enorme. Esta es una experiencia de transformación social pero también de transformación política”, expresó Natalia Ojeda, directora del CUSAM.

Por su parte, uno de los legisladores señaló: “Uno acá se siente muy a gusto porque es un lugar donde se evidencian la lucha y la resistencia. La universidad es un espacio de resistencia”.

El proceso de crecimiento del CUSAM alcanza una madurez que lo consolida como uno de los centros pioneros en el país.

A partir de la inquietud de un grupo de detenidos, algunos de ellos hoy recibidos de sociólogos, en 2008 se creó el CUSAM mediante la firma de un convenio entre la UNSAM y el SPB.

El objetivo principal del Centro fue garantizar el derecho a la educación a quienes no habían tenido antes la oportunidad de estudiar una carrera universitaria.

De ese modo, se buscaba en un segundo orden, morigerar la vulnerabilidad de quienes, aún antes de la cárcel, vivieron las peores consecuencias de la exclusión social y la violencia. Mediante la actividad académica y desde distintas intervenciones artísticas y culturales, se proponía aportar herramientas para su futura inserción social.

Al día de hoy, el CUSAM ya cuenta con ocho estudiantes recibidos de sociólogos, de los cuales uno se encuentra cursando un posgrado y otros participan de grupos de investigación en la UNSAM: Waldemar Cubilla, Luis Alberto Ángel, Damián Rosas, Pablo Tolosa, Diego Tejerina y Martín Maduri; además de Rodrigo Altamirano y Eduardo Villar, los dos primeros agentes penitenciarios graduados.