El padre “Pepe” Di Paola, referente de los sacerdotes de la Pastoral en las Villas de Emergencia, dijo no creer que haya una baja en la pobreza como anunció el presidente Mauricio Macri.

El sacerdote advirtió que las villas de emergencia tienen un “problema estructural” y lo atribuyó a la ausencia del Estado o a su presencia “poco inteligente”, además de considerar que hay “una especie de abandono” de la situación en estos asentamientos o barrios populares.

“Nosotros (los curas villeros) no notamos realmente, como grupo, que haya un cambio en esto. Es más, pensamos que algunas cosas van pronunciando este problema, porque la gente tiene menos changas, hay un trabajo más precarizado, hay gente que ha perdido trabajo, entonces viene a la parroquia diciendo: ‘¿padre, no tiene un trabajo?’”, graficó en declaraciones al canal TN.

“En términos reales no notamos eso (una baja de la pobreza), además se van encareciendo cosas que son elementales para los alimentos”, agregó, y puso como ejemplo el incremento en las garrafas.
Consultado si percibe que el Estado sigue ausente interviniendo en estas comunidades, el padre Di Paola respondió: “Se sigue en una situación de indefensión. De parte del Estado, y del mundo adulto, incluyendo también a toda la sociedad en sus distintas expresiones, hay como una retirada. Entonces también se generan temores, se generan como muros, que hacen que la villa tenga menos atención de la que debiera tener”.

“La presencia del Estado tiene que ser fuerte, que esté el Centro Municipal, además del centro de salud, que tenga otros organismos que la haga fuerte. Es importante que tenga instituciones que la ayuden a fortalecer. Tiene que haber tres C (capilla, colegio, club) que por lo menos deben estar”, sostuvo, y agregó: “Esas tres C te permiten que un pibe tenga un lugar, un ámbito, que permitan generar un círculo virtuoso, por lo que el pibe, además de la familia, puede decir voy desarrollando el deporte, el estudio, la amistad…”…”

El padre Di Paola opinó que “para haya un cambio real tiene que haber muchos funcionarios y también tiene que haber conciencia de que las villas desde hace décadas están en una situación de dejadez”, y “cuando la política económica es una política económica que va achicando, entonces eso va a hacer más difícil la vida para la gente de la villa”.

El sacerdote consideró que en la Argentina con el tema del aborto se desató una suerte de “Boca-River, que no tiene el análisis serio que debiera tener” y planteó: “Nosotros pensamos que el abordaje que se tiene que dar es un abordaje mucho más amplio. Las mujeres de los barrios pobres necesitan una atención especial, una atención que tiene que ver con enfermedades que se dan en los barrios, a veces por el agua, o la tuberculosis. Enfermedades que tienen que ver con la falta de alimento o el alimento no adecuado. Entonces hay toda una realidad de abandono y de la salud en estos lugares.”

“Para nosotros en las villas hay como una defensa de la vida. Fijate que en los barrios, una abuela puede atender a sus hijos y a sus nietos, y en general no se recurre al aborto. En general se recurre, más bien, a tener la vida y a cuidarla”, subrayó.

“Nosotros nos hemos expresado contra el gatillo fácil, contra la violencia, contra el femicidio… Nos hemos expresado y hemos acompañado ‘Ni una menos’. Defendemos la vida en su totalidad y también en este aspecto, pensamos que hay dos vidas, entonces hay que ser muy cauto y tratar de darle un marco claro al tema, que no es el que se le está dando”, concluyó.