La Justicia decidió que el médico cirujano, Lino Darío Villar Cataldo, que el año pasado mató de cuatro balazos a un ladrón en la puerta de su casa en Loma Hermosa, vaya a juicio oral acusado de “homicidio agravado”.

El hecho ocurrió el 26 de agosto de 2016, minutos antes de las 20, cuando el médico se retiraba con su Toyota Corolla del consultorio de la calle Ombú 6865, de Loma Hermosa, y fue abordado por un delincuente, que le dio un culatazo en la cabeza, se subió al vehículo con fines de robo y terminó muerto de cuatro balazos efectuados por el imputado con una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros que ocultaba en el jardín de la casa.

La resolución fue adoptada por el juez de Garantías 2 de San Martín, Raúl Luchelli Ramos, quien de esta manera avaló el requerimiento de elevación a juicio que ya había presentado la fiscal de la causa, Diana Mayko, para que el imputado, Villar Cataldo, sea juzgado como autor de un “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”.

En caso de ser hallado culpable en un futuro juicio oral, con esa calificación, Villar Cataldo podría recibir una condena de entre 10 y 25 años de prisión.

En la resolución, el juez Luchelli Ramos rechazó un pedido de sobreseimiento y el cambio de calificación a “legítima defensa” que había propuesto la defensa del médico, a cargo del abogado Diego Szpigiel.

Además, el juez dispuso que se acepte como particular damnificada en la causa a Silvia Krabler, la madre de Ricardo Alberto “Nunu” Krabler, el joven de 24 que que terminó muerto en el intento de robar el auto de Villar Cataldo

Szpigiel anunció que ya apeló la decisión del juez ante la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Martín y adelantó que, en el caso de que la causa llegue al debate, solicitará que el médico sea sometido a un juicio por jurados.

“El juez lo manda a juicio porque considera que se da un cuadro de duda razonable que debe resolverse en la etapa de juicio”, explicó el defensor.

Si bien Villar Cataldo tanto en la causa como públicamente siempre declaró que corrió riesgo su vida y tuvo que matar al ladrón, la fiscal Mayko nunca le creyó y así lo dejó plasmado en su requerimiento de elevación a juicio.

“Cuando el encartado decidió disparar contra Krabler ya no estaba en riesgo su vida, sino sólo el derecho de propiedad que tenía respecto de un automóvil asegurado. Su conducta entonces devino desmedida, puesto que en su afán de retener su automóvil ha afectado el bien jurídico de más valor, es decir la vida”, señaló la fiscal en el requerimiento al que tuvo acceso Télam.

“No resulta necesario ni racional ultimar al ladrón para recuperar el botín”, concluyó Mayko en su dictamen.