Hace un par de décadas comenzó a sonarnos familiar el término microclima. Inmediatamente, y para siempre, quedaría asociado a la localidad de Merlo, en San Luis, que se proclama como el tercer microclima del mundo.

El tan mentado fenómeno climatológico, gran aliado a la hora del relax, se debe a diversos factores: la altura (900 msnm), los minerales que componen las sierras donde está emplazada esta villa de montaña (cuarzo, mica y feldespato), que producen mayor oxigenación e ionización, y las mismas sierras que funcionan como barrera climática ante los frentes húmedos. Ergo, aire seco y fresco, aire puro.

Pero Merlo, a 200 km de la capital puntana, tiene mucho más: desde el turismo aventura al ecoturismo y turismo religioso; del astroturismo al novedoso turismo petfriendly, o el Museo Kurteff, el primer museo argentino de Metaloplástica. La Secretaría de Turismo local ofrece, además, actividades gratuitas: visitas guiadas por el casco histórico, bicicleteadas, senderismo y hasta una visita nocturna al Algarrobo Abuelo, árbol emblema.

Nada sería posible sin una amplia gama de alojamientos y la deliciosa gastronomía regional, que encuentra en el chivo su producto insignia.

Alta cocina y tradición

El chivito es el producto estrella del lugar, y Pasos Malos, al pie de las Sierras de Comechingones, uno de los puntos más altos del circuito gastronómico local. Allí se encuentra el restaurante No tire Godoy, un amplio y rústico establecimiento rural. Acá el chivito se sirve de mil maneras: el clásico asador, bruschetas, en escabeche y en tradicionales empanadas. Pida a los mozos que le cuenten la anécdota del origen del nombre.

En tanto, la cocina de autor del restaurante La Faustina combina los mejores productos regionales con toques gourmet: se puede optar por un menú de pasos con influencias de la cocina molecular y platos a la carta en los que se destaca el salmón blanco con quinoa o el cerdo con puré de batatas y vegetales de la huerta. Para los más tradicionales, la peña-restaurante El Tono, ubicada en pleno corazón de Merlo, sobre la Avenida del Sol, ofrece una sabrosa variedad de platos típicos, desde locro, tamales y empanadas a pizza y cerveza artesanal tirada.

Astronomía en los cerros

“Acá muestro el cielo, básicamente”, dice el astrónomo porteño Conrado Kurtz, quien llegó a Merlo hace cinco años atraído por cielos diáfanos, sin contaminación visual. Pero las enseñanzas del señor Kurtz van más allá de lo básico. Kurtz organiza encuentros para observar los astros; la Luna, estrellas, planetas y constelaciones se pueden ver a través de su telescopio refractario mientras el hombre, apasionadísimo, transmite ágil y didácticamente sus conocimientos del universo en un cerro alejado del centro. Conrado Kurtz: 0266-451262 Destino pet friendly Llevate al rope de vacaciones Para las familias que no quieran o no puedan separarse de sus mascotas, Merlo tiene la solución. La Villa cuenta con alojamientos Pet Friendly y propuestas exclusivas para sus perros. El “Trekking Dog” consiste en realizar caminatas por senderos al pie de la sierra de los Comechingones, pasando por bosques nativos, arroyos y lagunas, en compañía de los canes. También hay una encantadora excursión exclusiva para el perro, que sale a pasear, esta vez, junto a otro grupo canino.