El ginecólogo congoleño Denis Mukwege es conocido como el “Doctor Milagro” por su capacidad para reparar, mediante la cirugía reconstructiva, el horrible daño infligido a las mujeres que han sido violadas.

Mukwege, de 63 años, estableció hace casi 20 años el hospital Panzi en la ciudad de Bukavu, en el este de la República Democrática del Congo. Fue poco después de su primera experiencia tratando a una mujer que había sido violada y mutilada por grupos paramilitares.

En una entrevista, el doctor Mukwege relató la horrible lesión que la paciente había sufrido y contó que no solo la habían violado sino que también habían disparado balas contra sus genitales y muslos.

Su hospital ahora atiende a más de 3500 mujeres al año. A veces, el médico realiza hasta 10 operaciones por día.

“Inicié un hospital hecho con carpas. Construí una sala de maternidad con un quirófano. En 1998 todo fue destruido nuevamente. Así que comencé de nuevo en 1999”, le dijo a la BBC en 2013.

“El conflicto en la República Democrática del Congo no es entre grupos de fanáticos religiosos. Tampoco es un conflicto entre Estados. Es un conflicto causado por intereses económicos, y la forma en que se está librando es destruyendo a las mujeres congoleñas”, denunció Mukwege.

El este del Congo ha sufrido más de dos décadas de conflicto, con numerosos grupos armados luchando por el control de los ricos yacimientos de oro y otros minerales preciosos de la región.

Muchas milicias diferentes han sido acusadas de llevar a cabo la violación indiscriminada de mujeres de la región.

En 2010, un alto funcionario de la Organización de Naciones Unidas (ONU) calificó al país como “la capital mundial de la violación”.

Campaña femenina para que regrese

En septiembre de 2012, en un discurso ante la ONU, Mukwege criticó al gobierno del presidente Joseph Kabila y a otros países por no hacer lo suficiente para detener lo que llamó “una guerra injusta que ha utilizado la violencia contra las mujeres y la violación como estrategia de combate”.

El mes siguiente fue atacado por hombres armados que irrumpieron en su casa y retuvieron brevemente a sus hijas como rehenes.

Según el sitio web de su organización, un amigo de confianza que era guardia de seguridad fue asesinado durante el ataque.

Más tarde huyó con su familia a Suecia y luego a Bélgica.

Regresó a su hogar en 2013 luego de que mujeres locales realizaran una campaña para recaudar fondos para pagar su boleto de regreso.

“Después de ese gesto realmente no pude decir que no. Además, estoy decidido a ayudar a combatir estas atrocidades, esta violencia”, le dijo al programa Outlook de la BBC en 2013.

“Mi vida ha tenido que cambiar desde que regresé. Ahora vivo en el hospital pero con una serie de precauciones de seguridad, así que perdí algo de mi libertad”, relató.

El doctor Mukwege vive actualmente bajo la protección permanente de las fuerzas de paz de la ONU en su hospital.

‘Estaba operando cuando escuché la noticia’

En una breve entrevista con el Comité del Nobel contó que se encontraba en el quirófano cuando llegaron las noticias del premio.

“Fue cuando estaba operando y escuché que la gente comenzó a llorar y fue muy sorprendente”, dijo.

“Puedo ver en la cara de muchas mujeres cuán felices están de haber sido reconocidas y esto es realmente muy conmovedor”, agregó.

Una foto de Mukwege y el personal del hospital Panzi celebrando la adjudicación del Nobel de la Paz fue compartida a través Twitter:

Las multitudes reunidas en el hospital celebraron el premio, que Mukwege dedicó a las muchas mujeres que fueron víctimas de violencia sexual.

Aunque se ha peleado con el gobierno de RD Congo, el portavoz gubernamental Lambert Mende felicitó al doctor Mukwege.

“Hemos tenido diferencias con (él) cada vez que trató de politizar su trabajo, a pesar de que su labor es importante desde un punto de vista humanitario”.

“Pero ahora estamos satisfechos con el reconocimiento de la Academia del Nobel por el trabajo de un compatriota”, dijo Mende a la agencia de noticias AFP.

Denis Mukwege nació en 1955 en Bukavu. Asistió a la escuela de medicina al otro lado de la frontera, en Burundi, y luego estudió ginecología y obstetricia en la Universidad de Angers, en Francia.

Se inspiró para convertirse en médico después de acompañar a su padre, un pastor, a numerosas visitas para ver a los enfermos.

Ha recibido muchos otros premios internacionales, incluido el Premio de Derechos Humanos 2008 de la ONU. Y en 2009 fue nombrado Africano del Año.