Con pancartas y entonando algunos cánticos religiosos, la movilización se efectuó en una plaza situada en el cruce de las avenidas Márquez y Libertador, donde se reunieron las comunidades de seis parroquias del lugar.

El padre Alberto Benegas, un sacerdote franciscano que desde hace ocho años se convirtió en un referente social de esa zona, dijo a Télam que “la gente tiene las ganas, el deseo y el compromiso de vivir la seguridad, el respeto, la paz y todo aquello que construye la vida y la familia”.

“Nos dan ganas de que estos niños vayan a la escuela y a jugar a la plaza tranquilos en su bicicleta, pero perdimos la plaza, las calles y la tranquilidad de salir a la calle a tomar un mate”, sostuvo.

Para el párroco, el barrio Libertador “es una muestra de lo que sucede en todo el conurbano bonaerense” y destacó que “está el compromiso de la gente y también de las autoridades municipales o policiales, pero no alcanza”.

“Quizás habría que repensar el modo en el que se trabaja”, consideró el sacerdote, quien dijo que ni en San Pablo (Brasil), ni en Centroamérica vio tanta violencia como en esa zona del partido de San Martín.

Sobre el episodio en el que el médico mató a un ladrón que le fue a robar, Benegas expresó: “Yo lamento la muerte de un joven, una familia destrozada, una madre en duelo y también cómo se quebró el trabajo del médico y de toda su familia”.

“Perdimos a un joven y a un profesional que trabajaba mucho con los pobres”, enfatizó el cura.

El hecho que originó la marcha sucedió el 26 de agosto a las 21, en el cruce de El Ombú y El Pensamiento, en Loma Hermosa, cuando el médico Lino Villar Cataldo (61) salí­a de su consultorio a bordo de su Toyota Corolla y fue abordado por un joven armado con un pistolón.

En su descargo, el médico dijo que el asaltante lo golpeó en la cabeza, lo sacó del auto tomándolo de la ropa, luego lo embistió cuando dio marcha atrás con el vehí­culo y que, estando él tirado en la vereda, le apuntó y le dijo: “¡Te voy a matar hijo de puta!”.

Ante esta situación, aseguró que tomó del cantero de su consultorio una pistola Bersa Thunder Pro 9 milí­­metros y disparó contra el delincuente, Ricardo “Nunu” Krabler (24), quien murió dentro del auto.

Tras estar detenido cuatro dí­as, el cirujano fue excarcelado bajo una fianza de un millón de pesos, mientras continúa el proceso tendiente a determinar si actuó o no en legí­­tima defensa.