Cambió el aire, redondeó su mejor función de primera y renovó sus ilusiones. Chacarita derrotó 3 a 0 a un Lanús todavía en estado de terapia, con una noche soñada del defensor Federico Rosso que marcó dos goles y se fue al receso pensando que la salvación aún es posible.

Aunque con realidades muy distintas, el partido marcaba para los dos el arranque de una nueva etapa, tras la renuncia de Walter Coyette en el Funebrero y la salida de Jorge Almirón en el Granate subcampeón de América.

Y dentro de este contexto el local impuso presencia con un esquema distinto al que venía utilizando y la presencia de tres volantes de contención. En tanto, por el lado granate, la tendencia de su juego fue la misma de la dorada etapa anterior con Lautaro Acosta y Marcelino Moreno bien abiertos por las bandas.

Pero fue Chacarita el que golpeó primero y por dos. En el minuto trece, Mauro Matos recibió de espaldas al arco una pelota por alto y con el pecho asistió a Matías Rodríguez que definió con un remate algo mordido que se metió junto al palo derecho de Esteban Andrada.

Y enseguida se vino el segundo. A través de una pelota parada que no parecía llevar muchos riesgos para el arco visitante pero que, tras un rebote con forma de error de rechazo de Alejandro Silva, le quedó justo a la cabeza de Federico Rosso que empujó al gol.

El segundo tiempo tomó, de manera lógica por lo que indicaba la chapa del resultado, otra postura inicial. Es que Lanús se paró quince metros más adelante y obligó a que el trío de volantes centrales del local se agruparan cerca de su medialuna.

Sin embargo, más allá de esta sensación óptica, Chacarita siguió sacando una diferencia abrumadora en todas las pelotas paradas, en las dos áreas. Y en una de ellas, tiro de esquina desde la izquierda, Federico Rosso entró libre por el segundo palo y decretó el festejado tres a cero que revivió al Funebrero.