La actividad de la construcción continuó desacelerándose en julio, cuando registró un acotado avance de 0,7% respecto al mismo mes del año pasado, y se profundizó el impacto de la paralización de la obra pública.

El indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) acumuló un avance de 9,3% en lo que va del año (en comparación con el mismo período de 2017), pero el relevamiento del Indec también pone en evidencia la difícil situación que atraviesa el sector.

La construcción afronta una caída escalonada, que se profundizó en mayo pasado en sintonía con la primera fase de la debacle cambiaria: el acumulado anual fue de 19,4%, en febrero; de 15,2%, en marzo; de 15%, en abril; de 13,3% en mayo y de 10,9%, en junio.

Y parte de ese rumbo se explica por el parate de la obra pública, que en julio produjo un desplome de 47,1% en los pedidos de asfalto. También cayeron las compras de cal (-0,7%) y de cemento portland (-6,3%).