El Colegio de Abogados de San Martín comunica los actos programados que se realizarán con motivo de la celebración del “Día del Abogado”, el lunes 29 de agosto de acuerdo con el siguiente programa:

10.30: Misa de Acción de Gracias y en memoria de los colegas fallecidos que se realizará en la Catedral de San Martín, sito en Calle 91 (Peatonal Vía Civitanova Marche) Nº 2032

12.00: Acto central del “Día del Abogado” en el Salón de Actos de nuestra sede: palabras del presidente Marcos VIlaplana, quien posteriormente tomará juramento de nuevos profesionales.

 29 de agosto

Desde 1959, cada  29 de agosto se celebra  en todo el país el día del Abogado.

La fecha fue elegida por la Federación Argentina de Colegios de Abogados (F.A.C.A.) en  homenaje al  nacimiento de Juan Bautista Alberdi,  ilustre autor de la reconocida obra  “Bases y punto de partida para la organización política de la Confederación Argentina” que se tuvo particularmente en cuenta al sancionarse la Constitución Nacional de 1853.

Alberdi, el inspirador de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores argentinos, nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810. Su madre, Doña Josefa Rosa de Aráoz de Valderrama, murió en el parto y el niño quedó al cuidado de su padre, Don Salvador Alberdi. En 1816, mientras comenzaba a sesionar el Congreso de Tucumán, Alberdi ingresaba a la escuela primaria que había fundado Manuel Belgrano. A los once años perdió a su padre, y sus hermanos Felipe y Tránsita se hacen cargo de él y gestionan una beca para que continúe sus estudios en Buenos Aires.

En 1824, con 14 años, llegó a Buenos Aires e ingresó en el Colegio de Ciencias Morales. Tenía como compañeros a Vicente Fidel López, Antonio Wilde y Miguel Cané -el padre del autor deJuvenilia- con quien comenzará una profunda amistad. Alberdi no soportaba el régimen disciplinario del colegio, que incluía encierros y castigos corporales, y le pidió a su hermano Felipe que lo sacara de allí. Dejó momentáneamente los estudios formales, pero no la lectura de pensadores europeos. Mientras trabajaba como empleado en una tienda, leía apasionadamente a Rousseau, estudiaba música, componía y daba conciertos de guitarra, flauta y piano para sus amigos. En 1831, retomó sus estudios, ingresó a la Universidad de Buenos Aires en la carrera de Leyes, pero no abandonó sus gustos musicales. En 1832, escribió su primer libro: El espíritu de la música. Buscando escapar un poco a la pesada atmósfera que imprimía el régimen rosista al ambiente intelectual de Buenos Aires, decidió continuar su formación en Córdoba, donde se graduó de Bachiller en Leyes.