El 22 de febrero, Día de la Antártida, se celebra la permanencia argentina ininterrumpida desde 1904. En los primeros cuarenta años la Argentina fue la única ocupante permanente; lo que configura uno de los hechos más importantes al momento de avalar los títulos de soberanía que el país ostenta en el área del polo sur.

La Antártida Argentina integra una vasta área que ocupa el casquete polar austral y en la que prevalecen condiciones ambientales particulares, muy distintas a las de América del Sur. Los glaciares milenarios que se mezclan con el azul infinito de sus mares de aguas gélidas, tienen una influencia muy marcada en la presencia y en las actividades del hombre.

La historia de la permanencia argentina en la región comienza en 1904 cuando nuestro país tomaba posesión de un observatorio meteorológico y magnético en la isla Laurie de las Orcadas del Sur y, a partir de esa fecha, se constituyó como la instalación más antigua radicada en la Antártida.

La presencia argentina en el área incluye el mismo Polo Sur, alcanzado en varias oportunidades por aviones de la Armada y de la Fuerza Aérea o por las expediciones terrestres del Ejército.
En el año 1957 la Antártida pasa a incluirse nominalmente dentro del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, dos años antes de la firma del Tratado Antártico. Posteriormente, en 1990, el mencionado Territorio Nacional fue declarado provincia. Esto significó una importante acción del Estado en cuanto al reclamo de soberanía.

“La Antártida es estratégica para la Argentina porque es un pedazo más de nuestra patria”, dijo el presidente de la Fundación Marambio, Juan Carlos Luján que además explicó que “incluso la presencia primero es para consolidar nuestra soberanía, nuestra patria blanca”.

Luján es suboficial mayor retirado y veterano de Malvinas, explicó que el objetivo principal de la presencia en el continente es la actividad científica: “la Antártida es un territorio de paz, de ciencia y protección del medio ambiente, es un lugar desmilitarizado y desnuclearizado, entonces los argentinos estamos allí realizando innumerables investigaciones”.

En el día que la conmemora, Luján llamó a hablar más sobre la Antártida en las escuelas: “No se defiende lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce”.