Catalina Carabajal, María José Cervantes y Soledad Garraza, flamantes egresadas esta mañana recibieron sus títulos de la Ingeniería Nuclear con Orientación en Aplicaciones del Instituto Dan Beninson (IDB) de la UNSAM/CNEA.

En esta entrevista, las flamantes egresadas comparten su experiencia de cursada en la UNSAM y brindan algunos consejos a los nuevos ingresantes.

– ¿Qué significa ser las primeras egresadas de la Ingeniería Nuclear con Orientación en Aplicaciones?

Soledad Garraza: Es muy importante y esperamos que sirva para incentivar a las mujeres a sentir más interés por las ingenierías en general y por esta ingeniería del Instituto Dan Beninson en particular.

María José Cervantes: El hecho de que las tres primeras egresadas seamos mujeres no es casual. Tiene que ver con el contexto actual y es el reflejo de una sociedad que está cambiando en relación con el lugar que las mujeres buscamos ocupar en todos los ámbitos.

Catalina Carabajal: Considero que hay que romper las barreras sociales que todavía existen para las mujeres. Espero que esto sea un ejemplo motivador, porque demuestra que estamos a la par de los hombres en el ámbito profesional.

¿Cómo equilibraron los tiempos de la carrera y de su vida personal?

S.G.: En mi caso fue complejo, porque soy mamá de dos nenas y tuve que organizarme. Por suerte el calendario de las materias fue muy ordenado y los micros para el traslado hasta Ezeiza simplificaron mucho la rutina.

¿Cómo fue la experiencia de cursada?

M.J.C.: En el Instituto se vive un ambiente muy cálido, es como estar en casa. La única preocupación allí es aprender. Contamos con equipamiento, acceso a la bibliografía y un plantel docente de excelencia. Las clases fueron personalizadas, lo que generó un vínculo fluido con los profesores. Pudimos utilizar los laboratorios durante toda la cursada y realizar pasantías en los distintos grupos del Centro Atómico, algo que fue sumamente enriquecedor.

S.G.: Fue una experiencia excelente, me sentí muy acompañada por el personal del Instituto. Aprendí muchísimo. El apoyo de Daniel Vega, mi director de tesis, fue muy importante. Él me guió a lo largo de todo el proceso y en la experiencia de laboratorio.

C.C.: Sentí el Instituto como un segundo hogar, tanto por el ambiente contenedor como por el personal, siempre dispuesto a brindarnos su ayuda.

¿Cuáles serán los próximos pasos?

S.G.: En principio, la idea es sumarme al Instituto como ayudante de Física Nuclear en la carrera.

M.J.C: A mí me surgió una oportunidad laboral en el Centro Atómico Ezeiza, donde pienso retribuir la formación que recibí.

C.C.: Tengo planeado un viaje de estudio a Francia para cursar en la Escuela Nacional Superior de Física, Electrónica y Materiales (PHELMA) y después quiero hacer un doctorado. La capacitación continua es parte de la vida profesional de un ingeniero. La tecnología avanza y el compromiso es estar a la par.

¿Qué les dirían a los estudiantes que ingresan?

S.G.: Les diría que aprovechen la oportunidad de cursar la carrera con una beca. Tendrán acceso a una educación pública y de calidad y, al mismo tiempo, recibirán una mensualidad por estudiar.

M.J.C.: Cursar esta carrera es un desafío muy lindo y gratificante. Y si bien es un esfuerzo grande, la formación es muy sólida y están dadas todas las condiciones para poder llevarla a cabo.

C.C.: Lo importante es no bajar los brazos y perseverar. El ritmo de cursada es arduo pero la recompensa final es inimaginable, abre un mundo de posibilidades.

Las flamantes ingenieras y primeras egresadas de la Ingeniería Nuclear con Orientación en Aplicaciones de la UNSAM/CNEA culminaron su formación con trabajos finales excelentes. Se trata de un acontecimiento académico que contribuye a la formación de especialistas de primera línea en la Argentina.