Se terminaron las especulaciones y si bien no hubo confirmación de parte del protagonista, ya nadie tiene dudas en la provincia que el ex ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo, encabezará una de las listas internas del peronismo de cara a las elecciones legislativas de este año.

La primera certeza importante es la decisión del ex funcionario de mantenerse dentro del espacio que lo proyecto como un dirigente nacional, derrumbando los rumores sobre alguna posibilidad de pase al Frente Renovador de Sergio Massa o de ruptura con el peronismo para intentar acumular desde una fuerza propia.

El otro elemento que ahora irrumpe en la escena es la posibilidad de competir “contra” Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias si es que finalmente la ex mandataria anuncia su candidatura por la provincia de Buenos Aires.

Nadie puede negar que sería la más atractiva de las PASO y concitaría la atención de prácticamente todo el arco político nacional, porque una derrota de CFK prácticamente sepultaría al kirchnerismo, convirtiendo a Randazzo en un presidenciable con serias chances de suceder a Mauricio Macri, pero también porque un triunfo de “La Jefa”, pondría en stand by el proceso de renovación que algunos quieren encarar en el peronismo.

En lo que todos coinciden es en que si ambos dirigentes están dispuestos a aceptar aquella máxima del peronismo que dice que “el que gana conduce y el que pierda acompaña”, la interna sería por lejos la más potente de todas las que pudieran desarrollarse a nivel nacional.

El rumor es que la garantía de que las reglas se respeten ni siquiera depende de Cristina y Randazzo, sino que llegaría directamente desde Roma para fortalecer una opción alternativa viable a las políticas de ajuste del gobierno nacional, pero no como una toma de posición política, sino como un aporte al fortalecimiento de la democracia, la alternancia y el diálogo entre distintos sectores.

Tensión esmeralda

Sobre el final de esta semana arreciaron los rumores sobre la “inminente” reunión entre Randazzo y los intendentes del Grupo Esmeralda, encabezados por Martín Insaurralde y Gabriel Katopodis, para limar algunas asperezas surgidas en el comienzo del año en torno al debate por el presupuesto y la designación de Guido Lorenzino en la Defensoría del Pueblo.

Pero cualquier tipo de cumbre fue desmentido por las partes en un marco de tensiones internas dentro del espacio de los intendentes. Recordemos que hace apenas unos días, el intendente de Lomas de Zamora había asegurado que “Randazzo no habla conmigo ni con otros dirigentes”, pero apenas unas horas después, como si del juego policía bueno y policía malo se tratara, Katopodis calificó al ex ministro como “un gran candidato”.

Está claro que las diferencias objetivas empiezan a tallar a la hora de elegir opciones en la provincia y al menos por ahora los números, que si bien están inclinados a favor de la ex mandataria, no alcanzan para abroquelar a todo el peronismo bajo su ala, lo que fortalece la chance de una PASO histórica.

El frente gremial dilata las decisiones en el oficialismo

La elección de candidatos en Cambiemos, más específicamente en el PRO, ya que el radicalismo nuevamente quedará relegado de los lugares protagónicos en esta elección de medio término, está condicionada a la marcha de la economía, la llegada de inversiones y el derrame sobre los sectores populares.

Varias veces  dijimos desde esta columna que si los “brotes verdes” efectivamente comienzan a crecer y pueden ser percibidos por la población, la alianza de gobierno podrá relajarse y catapultar al estrellato a dirigentes ignotos para la mayoría de los bonaerenses, sin riesgo de que eso impacte negativamente en los números finales.

Si la situación económica mejora, bastará con explicar que tal o cual es “el candidato de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal”, pero si no hay reactivación la búsqueda de candidatos fuertes y en armonía con las dos principales figuras del PRO se torna fundamental para hacer un buen papel.

El elemento inesperado en ese análisis es el creciente grado de conflictividad que se vive por estas hora en territorio bonaerense, con un nuevo rechazo de los docentes a la oferta salarial que el gobierno presentó como superadora, pero que en definitiva representaba una mejora de apenas un punto y recién sobre el final del año, si se la compara con la propuesta anterior.

A eso hay que sumarle los paros semanales de los médicos de la CICOP, el malestar de los trabajadores judiciales tras la suspensión de la paritaria apenas unas horas antes de su inicio bajo la excusa de que se había inundado el salón dónde se iba a realizar el encuentro, y el creciente reclamo por una reapertura de la paritaria de la ley 10430.

Los múltiples frentes de conflicto, dejan sin chances a Vidal de identificar a Roberto Baradel, titular de Suteba, como el enemigo número uno, porque forzar esa interpretación elevaría al representante de los docentes a la categoría de líder absoluto ya no solo de su gremio sino de todo el arco sindical combativo de la provincia, algo que choca con la fragmentación de las protestas que desde Cambiemos quieren garantizar.

El conflicto además viene desgastando seriamente la figura de los ministros de Economía Hernán Lacunza, de Trabajo Marcelo Villegas y de Educación Alejandro Finocchiaro, sumando un nuevo problema para la gobernadora, que quizá deba pensar en cambios en el gabinete antes que en los candidatos para las elecciones legislativas.

En definitiva, adelantar candidatos del oficialismo en este escenario es exponerlo a las críticas, reclamos y tironeos del mundo sindical, aún antes del comienzo de la campaña y sin la necesidad de que los espacios de la oposición muevan un dedo, por lo que  apenas Jorge Macri, bendecido por el presidente y distante de la gobernadora en términos de gestión provincial se anima a salir a la cancha, mientras que el resto de los candidateables del PRO, por decisión personal o por pedido de Vidal, se han llamado a silencio.