“Perverso, no siente culpa ni resentimiento”.

Así califican los peritos forenses a Darío Badaracco, el principal acusado de asesinar a Araceli Fulles, la joven de 21 años que estuvo casi un mes enterrada en el patio de una casa en Loma Hermosa.

Hasta ahora trascendió que el detenido tenía tres antecedentes penales: el primero en 2012 por “tentativa de robo”; el segundo por “encubrimiento” en 2013, y el último por “robo”, todos cometidos en el partido bonaerense de San Martín.

Sin embargo a la Unidad Funcional de Instrucción 2, a cargo de la fiscal Graciela López Pereyra, se acaba de incorporar un nuevo expediente abierto el 30 de agosto de 2015 en la UFI 9 de Luján, y en el cual intervino el Juzgado de Garantías 2 del Departamento Judicial de Mercedes e el cual se lo acusa de “abuso sexual agravado y lesiones” presuntamente realizado cuando la hija de su actual pareja, Claudia Agustina Guzmán, tenía tres años.

La denuncia fue realizada en la Comisaría 1ra. de General Rodríguez, por la ex pareja de Claudia G. y papá de la niña, Juan Ángel R.

Según el expediente al cual accedió la revista Veintitrés, R. aseguró que su hija le había manifestado: “Me duele el agujerito, me duele el agujerito…Darío me toca el agujerito. Me metió el dedo y un palo (sic)”.

Para R., estos dichos le hicieron sospechar que su hija sería víctima de abuso sexual por parte de Badaracco, como se lee en el acta de declaración.

  1. también aseguró que fue hasta el Hospital Vicente López y Planes, de la localidad de General Rodríguez, donde “asistieron a la pequeña y constataron que su hijo (varón) presentaba lesiones en su espalda” producto de los golpes que el acusado de matar a Araceli le habría realizado con un cinto.

Por una cuestión de competencia, la causa fue derivada a la UFI 4 de San Martín.

Sin embargo la denuncia no prosperó, a pesar de la insistencia del padre, porque la madre y actual pareja de Badaracco negó los hechos, y la fiscalía terminó por archivar la denuncia.

Este dato se conoce luego de la aparición del cuerpo de Araceli, enterrado en el fondo de la casa de la madre de Badaracco, donde también vivía él.

El cadáver estaba desnudo, a 35 centímetros de profundidad, cubierto con cal, y cementado, como si se tratase de una improvisada lápida. Las primeras pericias determinaron que la joven fue ahorcada, posiblemente con un precinto de plástico. Que la habrían asesinado en ese mismo lugar, y el mismo día de su desaparición, el 1 de abril.

Aún faltan exámenes complementarios para determinar si Araceli fue abusada sexualmente, o si consumió drogas, como sostuvo Badaracco en una de sus tres declaraciones, como testigo ante la fiscal del caso, horas antes de fugarse, porque alguien posiblemente la misma policía del lugar que tendría vinculaciones con bandas narcos de la villa 9 de Julio, en José León Suárez.

El presunto homicida fue detenido el jueves pasado a la noche en las inmediaciones de la villa 1-11-14, en el Bajo Flores porteño, gracias a que una mujer embazada lo identifico mientras deambulaba por la zona “como buscado o esperando a alguien”.

El viernes pasado Badaracco se negó a declarar como imputado por el cargo de “homicidio agravado”.

En la causa hay otros siete detenidos, y tres policías de San Martín apartados de sus cargos de manera preventiva.

Dos de ellos por la inoperancia en los allanamientos, y uno por supuesto encubrimiento ya que es hermano de dos de los detenidos y habría plantado pruebas para desviar la investigación. También se sospecha que habría alertado a Badaracco del nuevo operativo en su vivienda y posibilitando su corta fuga.