
Investigadores del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la UNSAM y del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA) desarrollaron telas tratadas con activos antivirales para la confección de tapabocas y barbijos de uso común.
El proyecto avanza en asociación con la empresa Kovi SRL, que tiene interés en producir barbijos de buena calidad con propiedades antimicrobianas y antivirales para toda la población.
Las telas son de algodón y poliéster adicionadas con un polímero ambientalmente amigable que facilita la retención de agentes activos basados en plata y cobre (de reconocida eficiencia antimicrobiana). La combinación es muy atractiva porque reúne materiales tradicionales y accesibles en el mercado local y tecnología avanzada.
El grupo que lidera el desarrollo está integrado por Silvia Goyanes, Ana María Llois, Griselda Polla y Roberto Candal. Por el 3iA son parte los investigadores Patricio Carnelli, Lucas Guz, Belén Parodi y Alicia Vergara Rubio.
“El desarrollo es muy interesante porque nos permite hacer un aporte a la sociedad”, dice Polla, que amplía: “a modo de pago por la transferencia de tecnología, la empresa donará el 10% de la tela producida para la confección de barbijos de entrega gratuita”.
Para la siguiente etapa, ya se está definiendo qué pymes y cooperativas podrán integrar el grupo de empresas de confección.
Sobre la caracterización del material producido, Candal explica: “Hicimos un análisis morfológico de las telas fabricadas con componentes industriales por microscopía electrónica de barrido, lo que nos permitió comprobar la regularidad en la aplicación de los activos. Para determinar la actividad antimicrobiana de la tela activa realizamos ensayos basados en normas internacionales”.
El producto final será testeado para verificar que cumpla con las características previstas y con los requisitos esenciales de seguridad y eficacia para los que fue diseñado.
Los estudios para verificar sus propiedades antivirales y fungicidas ya se están realizando en el INTA.
El desarrollo del material se realizó en menos de dos meses, gracias a la colaboración de universidades nacionales y del CONICET.





