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El obispo de San Isidro hizo un misma por un joven asesinado en La Cava

obispo de san isidro
Monseñor Ojea: “Por favor, no piensen que esto no se puede cambiar»

A los 16 años Lautaro Damián Lizarraga Reynoso fue asesinado de un balazo por otro adolescente de 15 años, en el cruce del pasaje 3 e Intendente Tomkinson en la Villa La Cava. Lautaro falleció al llegar al hospital de la zona.

Al conocer este suceso el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, ofició una misa a puertas cerradas en la capilla del barrio de Beccar. A lo largo de la ceremonia, el obispo se dirigió tanto a la familia de la víctima como a la del agresor.

“Por favor, no piensen que esto no se puede cambiar, como que esto es algo más que pasa”, advirtió monseñor Ojea y agregó: “no nos tenemos que dar por vencidos en la lucha por el cuidado de la vida”, recordó.

El religioso emitió un mensaje a la familia del joven asesinado y a los familiares del adolescente que le quitó la vida: “todo el sufrimiento inalcanzable como el que estas dos familias están viviendo, por más que no sea noticia, es certeramente conocido por el Señor, y el Señor está más presente que nunca en una familia que sufre de este modo”. 

Recordando los dichos de monseñor Jorge García Cuerva, que fue párroco de Nuestra Señora de la Cava, el obispo expresó: “Él siempre nos decía: “Luchemos para evitar que se vivan las 3 ‘C’: la calle, la cárcel, el cementerio, que es como un proceso inevitable de tantos chicos en este barrio, como si fuese un destino. Cortemos ese destino, hablemos de otras ‘C’: casa, colegio, club, capilla”.

Finalmente, envió un mensaje a quienes no viven en el barrio La Cava, y que al barrio lo observan a distancia: «la infancia de este joven asesinado no fue fácil, estuvo en una institución de menores; faltó la presencia del papá y en algún momento de la mamá. ¿Dónde estaba el Estado? ¿Dónde estamos nosotros? ¿Dónde está nuestra comunidad? ¿Dónde están nuestras instituciones?. Porque cuando hablamos de cuidar la vida, no podemos ser expulsivos; no podemos ser expulsivos de nadie, por más que la situación se presente difícil; es un modo de ponernos a prueba. Jesús vino para estar particularmente con ellos, y nosotros no podemos renunciar a ese mandato”.

Antes de terminar la misa, el prelado pidió rezar a la patrona de la comunidad, Nuestra Señora de la Cava: “Le rezamos a María para que libre al barrio, de no sé quiénes, que ponen armas en las manos de nuestros jóvenes”.

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Villa La Cava de Beccar
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