
Unos 120 mil barbijos caseros fueron repartidos en San Isidro, a cargo de la fabricación de estos elementos, estuvieron vecinso, entidades y empresas que contaron con el apoyo del gobierno local.
“Todos los voluntarios donaron su tiempo, o la materia prima, o el trabajo o abrieron sus fábricas; se acercaron al municipio para dar una mano para colaborar en medio de la pandemia” explicaron desde la Dirección de Acción Social.
En San Isidro se conformó una red solidaria con vecinos y emprendedores sociales que decidieron usar su ingenio y aprovechar el tiempo de aislamiento para producir y donar elementos de protección facial.
Así es como los tapabocas se confeccionan en domicilios particulares o entidades, que reciben el material del municipio y luego son distribuidos en la comunidad. Pero también hay donaciones de telas. Y hasta de moldes de barbijos.
“Hay una red muy grande que participa de esta iniciativa, y agradecemos mucho a quienes se suman día a día. Estamos llegando a una producción de dos mil tapabocas diarios, que además ayudan a preservar los barbijos profesionales al personal de salud”, remarcó Ticiana La Mónica, directora general de Acción Social de San Isidro.
En primera instancia el reparto de tapabocas empezó en los barrios más vulnerables del distrito, y después se trasladó a todas las localidades: Beccar, Martínez, San Isidro, Acassuso, Villa Adelina y Boulogne.
“Lo más importante es que tenemos un ida y vuelta constante con el vecino, y podemos explicar por qué es que hay que usar el tapabocas, cómo usarlo de manera adecuada, cómo lavarlo, cómo ponerle el filtro. Usando tapabocas nos respetamos y cuidamos entre todos», concluyó Macarena Posse, a cargo de la coordinación entre el Municipio, y las entidades intermedias y vecinos.








